10 de Mayo

Author: Zeth /

Jugando futbol, raspé mi rodilla izquierda, esa que siempre me da problemas cuando cambia el clima y cuando no cambia, también. Te dije que no jugaras más al futbol, quise escuchar al entrar a casa pero no pasó nada y seguí de largo hasta la regadera.

Me embelesa el hilo de sangre que escurre de la rodilla hasta el pie, el delta que hace al llegar a los dedos y cómo escurre lentamente por el resumidero… pasan más de quince minutos y yo mirando ese hilo rojo, supongo entonces que me gritarás que ya basta, que estoy acabando con el agua caliente y que el recibo saldrá de tres o más dígitos si sigo aquí.

Miro la herida. No es tan profunda como para molestar a alguien, así que me pongo merthiolate y corro aullando de dolor hacia mi cuarto.

Esto arde.

Arde en serio.

Te quería platicar de ella, preguntarte qué debo hacer para que se sienta feliz y me ame como creo hacerlo yo… sé que me dirás que es muy joven y pocos aceptarán que sea yo su novio… ¿me podrías ayudar? Dicen suplicantes mis ojos, pero no escucho respuesta y asumo que verás lo que puedes hacer.

También quería decirte que hoy en la escuela nos pusieron, como siempre, a concursar hombres contra mujeres.

El grupo de los hombres se dividió porque algunos querían que fuera yo quien participara al último y otros pedían que fuese Jesús Carlos. María Elena estaba lista para cualquiera de nosotros y lo decía su mirada.

Ganábamos en ese momento… inexplicablemente Jesús Carlos falló en su respuesta cuando teníamos todo para ganar y ahora quedaba en mis manos… había que terminar en el menor tiempo posible una ecuación trigonométrica que valía dos puntos y María Elena me miraba con aire de suficiencia.

No debería decirte que resolví el problema en menos de un minuto. No debería hacerlo porque tú no sabías que era demasiado bueno para los cálculos mentales… y María Elena soltó una lágrima tan desgarradora que a partir de ahí le tengo odio a las matemáticas.

Sí, sé que te estoy molestando con estas historias, pero ¿sabes qué bien me hace contártelas? No es como Juanita Cavazos, a quien su mamá le lleva el lonche puntualmente a las 10 de la mañana y todos los días le dice “échele ganas, m´ija, no vaya a ser como la bruta de su madre”.

No, no es así, yo sé que tú esperabas mucho de mi y no te sorprende lo que te platico, no tenías porqué decirme que le echara ganas porque de algún modo sabías que eso pasaba todos los días.

¿Recuerdas mi graduación en primaria? Fue linda, hubo bailables y oratoria, Juana Hilda dio el discurso de agradecimiento a los padres… yo pasé al estrado como dueño absoluto de un segundo lugar de la generación (recuerda que desde aquel concurso, odié las matemáticas y a partir de ahí, María Elena me ganó en cada una de las competencias). Ah, si, no recuerdas esa graduación porque no estuviste ahí.

Debo tener en algún lugar aquel reconocimiento…

A la secundaria me siguieron Rudy, Kily y conocí ahí al Juanón. Los conocí el día de la inscripción porque ellos tres iban delante de mí para entregar la papelería. Los cuatro estuvimos en medio del mar de madres que llevaron a inscribir a sus hijos.

¿Recuerdas mi graduación de secundaria? No fue linda… apenas comenzaba a bailar Paty y su grupo cuando se fue la luz… de ahí en adelante una vela nos reconoció como candidatos a una prepa desconocida y una botella de Viejo Vergel nos aguardaba en el canal del Aguila. No recuerdo haber vomitado tanto como aquella vez y cuando llegue a casa hice lo posible porque no te dieras cuenta. Creo que lo logré.

Ya en esos momentos me preguntaba, si no fuiste a las graduaciones cuando te quedaban a pocas calles la escuela ¿irías ahora que la prepa quedaba en el Colegio Civil?

La respuesta es correcta. No te miré por ahí.

¿Sabías que un audiovisual mío sirvió de muestra durante muchos años en la Facultad de Comunicación? Si, aunque no lo creas, ya me decían Panchito (yo siempre preferí que me dijeran Eddie, por lo de Van Halen ¿sabías?) en ese entonces y como tal el maestro en turno decía “este audiovisual lo hizo un alumno de esta escuela que ya terminó la carrera, pero quisimos conservarlo porque creemos que tiene un valor extra porque él tomó las fotos, él puso la música, él sincronizo imagen y sonido… esto es de él”.

Todavía recuerdo los gritos de Noé el día en que se transmitió ese audiovisual en la fiesta de fin de cursos… Sí, entiendo que tú no los recuerdes.

Y ya ves, aquí estoy, con mas de cuarenta y la misma rodilla dañada, escribiendo porque ya no juego futbol (por mi rodilla) y tratando de entender lo que te separa de mi. Sabes que no pondré un anuncio en el periódico ni te buscaré en los lugares que vaya visitando (me faltan muchos), pero seguramente sabes que tu ausencia de siempre me dolió, me duele y me dolerá hasta que muera.

Que tengas un Feliz Día de las Madres.

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