1988

Author: Zeth /

Y... ¿Por qué no me besas? Dijo de manera impersonal, como si fuese obligación hacerlo.
¿Es necesario? Pregunté en el mismo tono.
No lo es, contestó, sólo pensé que podrías hacerlo sin que te lo pidiera.
No lo pediste, dije, pedir es ¿puedes darme un beso? Lo que tú dijiste es ¿Por qué no me besas?
Guardó silencio. Guardamos silencio. Yo miraba la calle mientras ella lo hacía al suelo.
Nunca estuvimos juntos, me reprochó. Ni una sola vez.
Lo estamos ahora, le recordé, sólo estamos tú y yo, los demás están en el patio.
No en ese sentido, por favor, no trates de desviar lo que quiero decirte.
Buscó en su bolso. Maldijo mientras trataba de encontrar algo. Sacó un teléfono del interior y luego de maniobrar escuché algo de música.
Bonito celular, me limité a decir.
¡No te portes como un imbécil! gritó… no es el teléfono lo que quiero que veas, quiero que escuches, estúpido, lo que ahora no sé cómo decir…
Escuché una canción de Heart que siempre me gustó y pensé que no le gustaba a alguien más… “All I wanna do is make love to you, say you will you want make too...”.
Todo lo que quiero es hacer el amor contigo... dime que tu también lo quieres. Sabía la traducción, pero no lo dije..
Lo siento. No entiendo el inglés, dije tratando de ser gracioso en el momento más inoportuno.
Apagó el teléfono.
Escapa un hilo de voz cuando dice “Jimmy siempre me lo dijo. Norma, ese cabrón no te hace en el mundo, no sabe de ti y no te buscará nunca porque no quiere nada contigo, el no te querrá nunca como lo puedo hacer yo…”.
No entiendo el comentario y volteo a ver a Jimmy. Lo descubro mirándonos fijamente. Mira qué cabrón, le dicen mis ojos, tú sabías porqué no.

-oOo-

¿Gerardo? Hey, yo te conozco, bueno, no, realmente no te conozco, pero conozco a tu hermana, dijo una nena extremadamente blanca y con un espantoso acné brotándole en la cara. Ah, ok, y… ¿a cual de mis dos hermanas conoces? Pregunté.
A la Baby , me dijo. Caray . ¿Quién es ella? Pregunté otra vez.
A Toñita.
Ah… ¿y es amiga tuya? Si, cantamos en el coro de la iglesia.
Qué bien, le digo.
Norma Esmeralda, dijo que se llamaba. La miro sin poder evitar que su cuerpo es lindo. Pero solo eso.

-oOo-

¿De verdad no te gustaba?, me dice todavía con la mirada opaca cubriendo el suelo.
Espanto los recuerdos y le digo que sí, reconozco que me gustabas mucho, pero eras menor de edad… cuando me dijiste que eras amiga de Toñita de inmediato te miré como una nenita porque para mi ella es mi hermanita menor, así que cualquier amiguita que tuviera era una extensión de ella. Por cierto no recuerdo haberte visto nunca por la casa.
Ya te dije que sólo coincidíamos en el coro de la Iglesia, dice sin levantar la mirada, pero me enamoré de ti con la plática de ella… decía que sabes tocar guitarra y que tenías el cabello largo, que dormías en el día y por las noches mirabas la luna, dijo además que sólo tenías unos jeans de mezclilla que combinabas con un par de camisetas para que los demás no se dieran cuenta de que siempre traías el mismo pantalón. Contaba que tocabas la guitarra hasta altas horas de la noche y luego desaparecías… yo me hice la idea de que eras una especie de vampiro e inevitablemente comencé a quererte a pesar de que no te conocía.
Cuando me mandaron a hacer el servicio social ahí, te juro que no imaginaba que terminaría por encontrarte.

-oOo-

Diciembre. 1988. Comenzamos a recoger la basura que generó la posada del Instituto Nacional del Consumidor para dar por terminado el año. Mañana estaremos todos de vacaciones y voy al segundo piso a revisar que mi oficina quede cerrada.
Volteo al escuchar un ruido y la miro ahí, parada en la puerta, tratando de parecer sensual pero lo que logra es una mueca extraña.
¿Ya nos vamos? Pregunta.
Claro, es de madrugada y a los 17 no deberías andar con un grupo de zopilotes que esperan la oportunidad de encontrar carne fresca…
¿Zopilotes? ¿Y entre ellos no estará un vampiro? Pregunta. La miro con curiosidad porque no le entiendo.
¿Un qué…?
Se sonroja y eso provoca que el acné sea más notorio.
Viene hacia mí tambaleándose. Lo que faltaba, pensé, esta niña tomó alcohol y ahora es una bomba de tiempo por ser menor de edad.
Antes de alcanzarme tropieza y cae en mis brazos y me da un beso torpe mientras comienza a decir que por favor no la suelte, que mi abrazo es muy tibio y tiene demasiado frío.
Escucho caminar a alguien y veo a Jimmy entrar al sanitario mientras me mira con reprobación. Imbécil, no es lo que piensas, le dicen mis ojos.


-oOo-

Entonces, como hace 20 años, tampoco me besarás esta vez, me dice resignada.
Trato de explicarle que puedo hacerlo, inventar que tenemos un romance y que no puedo vivir sin ella. Trato de decirle que puedo hacerla imaginar que pienso en ella día y noche y que cuando no la tengo cerca la vida es tan estéril que no vale la pena vivirla. Intento hacerla sentir bien con ella misma pero sólo atino a decir que no, que tampoco esta vez la besaré…
Suspira derrotada. ¿Por lo menos me darás un abrazo, igual que en 1988?
Siento su cuerpo frío junto a mí. Repite, como aquella vez, que no la suelte porque mi abrazo le da calor y ella justo ahora tiene mucho frío. Jimmy pasa de nuevo al baño y me lanza la misma mirada de reproche de hace 20 años… Te dije que no era lo que pensabas, imbécil, le recuerdan nuevamente mis ojos.

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