Abre la puerta

Author: Zeth /

¡Abre la puerta! ¡Te digo que abras la puerta! ¡Te estoy hablando...!


Yo dormía. Es bastante probable cuando son las 2 ó 3 de la madrugada y tienes algo por hacer al día siguiente. Muy de mañana.

Dormía... soñaba.

Me cansé de jugar futbol y bendije la lluvia cuando llegó; es hora de largarnos, dijimos muchos. Vamos empatados y uno tiene que ganar, dijeron los otros. El que meta gol gana.

Volteamos hacia Constitución al escuchar el estruendo: una pared gris nos acecha, Y corrimos. La salvación está a media cuadra y al llegar volteamos a ver esa pared. Se estacionó a medio río, donde minutos antes jugábamos a ser Rayados de Monterrey.

Llovió a cántaros y nunca supimos porqué esa lluvia no llegó a casa y se quedó en el camino.


¡Abre la puerta! ¡Te digo que abras la puerta! ¡Te estoy hablando...!


Yo dormía. Eran las doce del día y soñaba que una bomba nuclear acabaría con los cucarachos que transitan por mi cuarto. Entonces recordé que debía pasar a la escuela y traer a Rocío.

Lo hice de mala gana porque hace apenas unos minutos yo dormía.

Cuando llegué ella lloraba. Dijo que se sintió sola en el mar de madres que van a recoger a los hijos y pensó en mi. Creyó que llegaría a tiempo pero me tardé.

Porque estaba dormido.

Camino a casa quiso agradecer con un Gansito. ¿Quieres un Gansito? Me dijo. No, contesté.

Y le pedí perdón cuando abrió aquel panecillo empapado de lágrimas.


¡Abre la puerta! ¡Te digo que abras la puerta! ¡Te estoy hablando...!


Es que tu no me quieres, dijo Roberto. Me corres de tu cuarto y te enojas con mis amigos porque quieren parecerse a ti. No me dejas dormir en tu cama porque crees que soy muy chico y no tienes tiempo para hablar de Black Sabbath o de Led Zeppelín, pero los he escuchado y a pesar de que no les entiendo ni madres, los escucho porque los escuchas.

Porque quiero estar contigo.

Te miré sollozar. No sé como reaccionar ante eso y te prometo que te regalaré el disco de Gun´s n Roses que tanto te gusta y que es mío.

Te lo regalé y una especie de sonrisa se te dibuja. Eso lo recuerdo bien..


¡Abre la puerta! ¡Te digo que abras la puerta! ¡Te estoy hablando...!


Yo dormía y cuando desperté recordé que debía pasar por Blanca. El camino es largo y la modorra gana. Por más que escucho a Bon Jovi no logro despertar del todo.

Llegas tarde. Me dijo. Es que anoche me desvelé estudiando para el examen de Opinión Pública, contesté.

¿Y eso te servirá de algo? Me dijo mientras meneaba en su dedo un anillo de no sé cuál quilataje y de no sé que bajas intenciones.

Callamos el resto del camino. Encendí el cigarrillo y fue un detonador. Mira qué carajos, o sea que ya fumas, dijo.

No contesté. Iba concentrado en los caminos..

El golpe me volvió en si. La escuché gritar y la escuché llorar y la escuché maldecir y sentí su impacto en el pómulo y lo mejor que pude decir fue “está bien, baja del coche y que tu Dios te bendiga”.


¡Abre la puerta! ¡Te digo que abras la puerta! ¡Te estoy hablando...!


Yo dormía. Lo hacía apenas hace unas horas. No sé porqué estoy ahora lleno de intravenosas con el eco de la voz de mi madre gritando que abra una puerta, que me está hablando, que por favor abra la puerta...

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