Oasis

Author: Zeth /

El anuncio lo decía claro. Estaba en la Calzada Madero en el cruce con la avenida Colón, justo donde se hace una y griega. Mostraba una portada de un disco que no recuerdo, pero se veían claritos, Gene Simmons, Peter Criss, Paul Stanley y Ace Frehley. Kiss en una palabra de cuatro letras.
Kiss venía a Monterrey en el mes de abril. Era hora de mostrarles a los amantes de Los Sepultureros, de Lila y su Perla del Mar, de Ramón Ayala y entes similares que acá en el reino no todo es grupero. Me preparé con tiempo. Trabajé de cerillo en una tienda de autoservicio y pagué recibos de agua y luz con tal de que me dejaran ir al concierto que Kiss daría en la Monumental Monterrey.
Compré los cancioneros donde venían las letras del grupo y me divertía con los traductores que en la rola de I was made for lovin´you ponían “haz, haz, haz, haz” en la parte donde debería decir “do, do, do, do, dooo, dooo, doodo”.
Repasé todas las letras que me sabía. Aprendí nuevas. Compré posters y leía cada semana el Conecte donde daban los pormenores de lo que sería el gran concierto.
Estaba emocionado.
Estaba feliz.
Siempre he sido taciturno, pero con la posibilidad de ver al gran grupo, les decía a las señoras que acudían al autoservicio que me dejaran llevarles el carrito al coche y acomodar las bolsas del mandado con tal de ganarme unos cuantos pesos mas… el boleto para el concierto costaba 250 pesos y yo sacaba en promedio unos 20, 25 pesos diarios.
Pero descuidé la secundaria. Reprobé algunas materias y mamá me sacó de aquel trabajo. Yo había gastado algo en la compra de un pantalón del uniforme y el resto en pagar un recibo de agua que estaba vencido así que me quedé sin dinero para comprar ese boleto.
Me olvidé del gran concierto.
No tenía dinero.
Es el mes de agosto y no encuentro en lugar alguno la reseña de la presentación de Kiss en la Monumental Monterrey. Borré la memoria cuando supe que nunca podría verlos y los negué. Sólo después de que rompí la bolsa trasera de mi pantalón de secundaria, aquel que había comprado cuando trabajé en busca de un boleto para ver a Kiss me propuse averiguar cómo había estado y a la vez engañar a la memoria pensando que con la lectura podría decir que yo estuve ahí.
El concierto se había suspendido. ¿La razón? No les dieron permiso de tocar en el DF ni en Guadalajara y mis héroes consideraron que no valía la pena trasladar las toneladas de equipo sólo para satisfacer a unos cuantos fans que como yo, dejamos una parte de nuestras vidas tratando de conseguir un boleto para verlos…

-oOo-

Son las 5:30 de la tarde. Veo en el cielo un enorme Boeing 757 de Iberia inclinarse a la izquierda para aterrizar en el aeropuerto de la Ciudad de México. Le digo a Iván que lo observe porque es de los aviones más grandes que hay en el mundo pero no le presta atención: me dice que en junio estará en uno de esos cuando se vaya a Italia. Tras del Boeing llegan varios más, de Aviacsa, de Aeroméxico, de Mexicana… el ruido de los aviones comienza a molestar justo cuando pasa un hombre vendiendo nieve, otro más preguntando si me sobra un boleto o si me falta otro. Miro gente con cabellos parados, con sacos negros que les quedan chicos y con nenas que me miran raro haciendo fila para entrar al concierto.
He aprendido a ignorar las opiniones y fielmente sigo la línea para entrar a aquel lugar. Pero siento que necesito una cerveza.
Tres horas después suenan los primero acordes y entonces aquello estalla en miles de pantallas de celulares. Sonrío con tristeza luego de recordar que antes había que comprar varios encendedores para acompañar las baladas rockeras y ahora solo basta con sacar el Nokia, el Motorola, el Samsung o el Panasonic para mostrar nuestra sensibilidad…
No me siento afín a las 18 mil gentes que se desgañitan o se descomponen en cada brinco. Pero entonces Noel Gallagher cambia su guitarra, se acomoda después de mirar a su hermano Liam alejarse del escenario y comienza a tocar algo que no voy a olvidar nunca en donde quiera que esté.
Miro a todos alrededor y volteo al escenario y ahí está Ace Frehley tocando New York Groove, Gene Simmons con World without heroes, Peter Criss con Hard luck woman y Paul Stanley canta Reason to live.
Entonces entiendo que valió la pena, que lidiar con una centena de adolescentes en el camino sirve porque Iván ha logrado un sueño. Noel Gallagher nos canta Don´t look back in anger.
Salimos lentamente mientras en el Palacio de los Deportes se escucha Let there be love….

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada