Herencia maldita

Author: Zeth /

Echame a mi la culpa de lo que pase...
José Alfredo Jiménez

No me gustan los guitarristas muy veloces, aunque en algún tiempo Ritchie Blackmore era mi ídolo y, después de discutir mucho tiempo con alguien que ahora creo que es diputado (y ni así recuerdo su nombre) entendí que Eddie Van Halen era algo sobrenatural.

Con el tiempo le bajas vuelo a la guitarra, si primero te encantaba Tommi Iommi y soñabas con ser algo parecido a Angus Young, ya le bajamos a la velocidad y le entramos al feeling, como el de Steve Vai en Crossroads. Pero en ese inter se colaron demasiadas propuestas, como las de Ritchie Sambora, el par de guitarristas de Ratt y la suave guitarra de Foreigner.
Andar a 200 por hora no era ya, ni por mucho, una propuesta viable para quien va creciendo a 300 por hora.

Luego de algunas décadas de pasar música de oído a oído, encuentro que un Sabina puede aventarse un round con un Bunbury, un Vegas puede dar un par de patadas y recibir tres más de alguien como Oceransky. Que Lazcano Malo se burle de esta hipotética escena y componga una mala canción sobre ese particular asunto.
Que la vida sin Edel Juárez no sería igual. Y no sería la misma.

En mis noches de desvelo, escuchaba a lo lejos una velocísima canción de un grupo rockero.
Siempre que la escuchaba pensé que soñaba o siempre que soñaba pensé que la escuchaba.
Ahora recuerdo, muy claramente, que mi hijo Adrián la tenía en sus bocinas, tocando sin cesar por la madrugada.

Es DragonForce.

Uno de sus guitarristas tiene el cabello demasiado largo. Es asiático (no entiendo cómo le puede crecer tanto el cabello a alguien… llevo décadas tratando de llevarlo así pero la vida me ha devuelto unos churros que quienes me conocen, se los imaginan).
El otro guitarrista es genial. Una actuación despreocupada lo lleva a mover con una increíble velocidad sus dedos y, en el descanso, se atreve a desafiar al asiático dando un sorbo a lo que parece ser una deliciosa Heineken.

No me gusta la velocidad de los guitarristas y casi siempre prefiero a Santana. No romperé mis paradigmas (eso suena chido, pero no sé qué diablos significa), pero luego de ver el duelo del asiático y del tipo de la Heineken, creo que me he perdido de algo bueno.

Habrá qué ver qué cosas mejores andan por ahí, esperando que uno las descubra…

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada