Le dije que eras mi tío...

Author: Zeth /

Cuando lo único que buscas
en ninguna parte lo encuentras...

- Mi sueño es hacer una carne asada, que te hartes de comer y la tires porque ya no te cabe nada en la panza. También tener unos 20 cartones de cerveza, para no andar pidiendo “liga” y que nadie tenga que ir a comprarla- dijo Nacho en un evidente estado de embriaguez.
- Ese es un sueño bastante simple de realizar ¿no?- dije tratando de mirar el futbol, - sólo basta que te sobren unos 5 o 6 mil pesos en el bolsillo y ya está, además, de hacer la carnita y esa leve cantidad de cerveza… de ir ¿quiénes iríamos?

En ese momento caí en cuenta que Nacho logró su propósito: distraer mi vista del juego que en ese justo momento ganaba Rayados con gol de Aldo de Nigris.

- Quiero que vayan todos, mira Yayo, cuando vino mi cuñada ¿si te acuerdas verdad? Oh, cómo que no, si hasta te la presenté porque ella me dijo “hey, cuñado ¿quién es ese de la colita que acabas de saludar? Eh, no, espera, yo no dije que saludé a tu colita, lo que dije es que… chingado Yayo, ¿Qué te estaba platicando?

No pude ver más el juego. Tengo la insana costumbre de escuchar la plática de alguien que quiere conversar conmigo, a veces creer lo que me dicen, la mayoría de las veces no, y esa costumbre me rodea de pronto de niños que me patean, platican cómo les fue en la escuela, luego me escupen y retan a golpes y, finalmente, se abrazan a mi mientras dicen “hueles a mi tío Yayo…”.

- Le dije a mi cuñada que eras mi tío- dice Nacho – Ella cree que en verdad lo eres-.
- Hay que ser bastante ingenuo para convencer a alguien de eso ¿no crees? A pesar de que soy mayor que tú, nadie podría creer que soy tu tío, Nacho… a propósito- le dije -¿alguna vez usaste el jabón del Tío Nacho?...-

Mientras él hace memoria, volteo a ver el juego y en ese momento Morelia empata a Rayados.

- No, lo que pasa es que yo le conté que ustedes me recibieron como un familiar más, y que por lo mismo yo los considero a tí mi tío y a Miguel mi primo.-
- Ah, chinga, espera, eso me suena a relación contranatura… ¿Que qué es contranatura? Por favor Nacho, es algo que va contra la naturaleza del ser humano, es algo así como el incesto… bien ¿ya te quedó claro? yo no puedo ser tu tío y Miguel tu sobrino porque entonces en asociación directa yo sería el padre de Miguel y lo único que falta en mi historia es algo como eso.
- No, Yayo, no me entiendes, yo a tí te veo como hermano de mi padre y a Miguel como hijo de Licha, hermana de mi madre…-

Carajo, el juego está bueno y este tipo me quiere hacer llorar. Me concentro de nuevo en la televisión mientras Nacho ordena sus ideas nuevamente.

- Mi sueño es hacer una carne asada, que te hartes de comer y la tires porque ya no te cabe nada en la panza. También tener unos 20 cartones de cerveza, para no andar pidiendo “liga” y que nadie tenga que ir a comprarla…-

Demonios… allá vamos de nuevo.

Ya de madrugada, veo a Nacho fija y seriamente. Se nota bastante deteriorado y a pesar de que presume ser auditor en una gran cadena de autoservicio, su imagen no es la de tal. Su teléfono suena constantemente y a cada vez contesta con monosílabos y frases como “estoy en mi espacio y quiero que lo respeten…”. Apenas cuelga y suena de nuevo el teléfono.
Son pocos años los que llevo de conocer a Nacho. Bastante pocos. Pero tiene un deterioro notable, no como el mío, cuando dice Jenny que me veo muy delgado, o como Pancho que me mira demasiado pálido. Por supuesto que averigüé las causas de ese adelgazamiento y esa palidez: una alimentación más o menos a la hora y un constante consumo de agua. Menos estrés y más música. Menos sol y más tolerancia. Más futbol y menos cerveza. Más abrazos y menos correos.

- Tengo una laptop y quiero tener Internet- dice Nacho ya con voz pastosa -¿qué tengo qué hacer?
- Primero que nada, hacer un contrato con cualquier empresa que te provea el servicio, lo demás ellos te lo resuelven- le digo mientras comienzo a sentir frío.
- No quiero pagar, Yayo- dice.
- Ah, pues entonces sí será un poco complicado…-

Nacho se va. Se despide hasta de los vecinos que no lo conocen y a los que se encarga de enterarles que soy su tío.
Mientras lo veo alejarse, no sé si sentir molestia conmigo por llevar la conversación a dónde él quiere sin hacerle notar que algo anda mal.
Supongo que dejamos esas cosas tan importantes para luego, al fin y al cabo en una semana a más tardar nos volveremos a ver Miguel, Nacho, Jorge, Sergio o yo.
Somos eternos... eso creía hasta ver los noticieros del lunes 16 de noviembre del 2009.
¿Supiste que murió Antonio de Nigris?...

Un cuarto de siglo...

Author: Zeth /

Porque sabemos agradecer,
a pesar de lo vivido...
(Bunbury: Porque las cosas cambian)

- Quiero platicar con ella - dijo así, sin más. Como si las cosas fueran tan sencillas después de lo vivido.
No creo que te atienda, le dije, sabe quién eres y te conoce hasta creo que un poco más que yo, ya ves que fueron vecinas y en un descuido fuiste la mejor amiga de su hermana.
Blanca y Susy pasaban, como hace tres o cuatro años, de improviso y sin dejar de soltar risitas. Regresará, decía Susy. Ojalá, decía Blanca. No lo haré, decían mis ojos al verlas pasar con esa desfachatez que ahora me encanta, pero no me atrae.
Sentado a tu lado, veía cómo pasaban un par de años de mi vida, llenos de amor y dolor, desprecios y amoríos, peleas y reconciliaciones, miedos y abrazos. No estaba dispuesto a pasar por más de ello. Y ahí estuve yo, mirándote, con ojos tuyos llenos de esperanza, con ojos míos llenos de rebeldía…

-oOo-

Ella viene por nosotros, dijo Blanca con pánico en sus palabras. Cristiana desde siempre, ella tenía la certeza de que hicimos mal al huir de aquel Monterrey de madrugada, con frío y culpa. Con prisa y remordimiento. Blanca veía a una mujer en la puerta de la casa de la tía en aquel Atequiza que de a poco se me olvida.
Nunca la toqué. Era joven y menso y creí a pie juntillas que cuando uno quiere a una mujer, debe casarse con ella antes de sentir el deseo de amarla sexualmente. (He perdido una cantidad impresionante de mujeres por esta estúpida reflexión).
Cuando volvimos al asfalto regiomontano, algo se desquebrajó en nuestras vidas y de pronto nos vimos aislados, lejanos, tristes y desolados. Yo quería vivir una noche con ella. A ella no le permitían casarse y era obvio: apenas teníamos yo 18, ella 16.
Sin remedio, nos perdimos ella en un trabajo, yo en una escuela. Al poco tiempo ya no éramos Blanca y Gerardo. Era sólo Gerardo. Y nada más…

-oOo-

Cuando uno tiene una relación en donde espera casi todo, es como prepararse un huevo estrellado, trataba de convencerte. Lo haces con toda el hambre del mundo y tratas de que te quede bonito, apetecible, rico…y de pronto por alguna causa alguien o algo te llama y te saca de concentración de aquel huevo estrellado que preparas y de alguna forma se enfría.
- Pero si tienes hambre, debes comerlo ¿no crees? - dijiste.
¿Y porqué no prepararme otro? Respondí puntual.
Esta plática ocurrió hace 25 años.
Luego de un baile donde nunca bailamos, cruzamos un campo de futbol que ahora no es tal para ir a un Oxxo a comprar refresco.
Tomé tu mano en aquel 11 de noviembre de 1984. Toqué tus labios con mis labios.
Desde ese tiempo acá, cometí muchos errores. Demasiados e innecesarios. Conocí gente a la que no debí tratar. Pero lo hice y no me arrepiento porque de todos ellos gané y perdí algo. Muchos ya nos los conservo en la memoria. Se esfumaron y jamás volverán… los que se quedan lo hacen porque yo y ellos así lo quisimos.
Tengo buena suerte de que estés acá conmigo. Estás aquí, está Jorge y Lily, Sergio (con todo y su pornografía) y Claudia, Licha y Miguel, a veces viene Nacho y a veces viene Jaime, a veces viene Luis y a veces viene Bebé. En otras ocasiones debo soportar a Pancho, al Zoompie y a un presunto narco, sin contar con Arturo y Hernán que ya se creen parte del clan.
Iván, Adrián y Ana sólo asisten cuando hay carne asada, pero ni modo de correrlos, además son los que mejor platican. A veces, como este último sábado, llegan todos menos los que no quieren.
Con todo y eso, creo que 25 años pueden ser un buen comienzo…